Este principio, consagrado en el derecho internacional (por ejemplo, la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas), significa que las autoridades locales, incluidos los servicios de emergencia (bomberos, policía), no pueden entrar en las instalaciones sin el permiso explícito del jefe de la misión diplomática (por ejemplo, el Embajador o el Cónsul General). Esto a veces puede provocar retrasos en la respuesta a emergencias, como ilustra un incidente relacionado con humo en la Embajada de Israel en Moscú.
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