Aunque las directrices oficiales sugieren incluir el nombre completo y la información de contacto del traductor, la experiencia práctica indica que una simple declaración al final de la traducción suele ser suficiente. Esta declaración debe incluir el nombre del traductor, la fecha de la traducción y, opcionalmente, los datos de contacto. La autotraducción está permitida si el solicitante puede verificar que realizó la traducción. La clave es poder confirmar la autenticidad de la traducción si es cuestionada por los funcionarios de inmigración.
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