Sin embargo, la seguridad personal depende en gran medida de la vigilancia individual. Aunque los lugareños y los turistas a veces pueden exhibir hábitos de seguridad laxos (por ejemplo, llevar objetos de valor abiertamente), seguir las medidas de seguridad básicas reduce significativamente los riesgos. Los viajeros generalmente encuentran que los brasileños son amables y serviciales. Por ejemplo, un conductor que pasaba una vez advirtió a los visitantes sobre aventurarse en una calle lateral potencialmente insegura. En general, prestando atención al entorno y evitando demostraciones ostentosas de riqueza, Río puede ser un destino seguro y agradable.
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